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Repetición, clave para el aprendizaje | eSabática

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Repetición, clave para el aprendizaje

ago 30, 12 Repetición, clave para el aprendizaje

Muchas personas relacionadas profesionalmente con la educación piensan que la enseñanza memorística no es buena.  Definitivamente estoy de acuerdo con ellos.  Sin embargo, vale la pena reflexionar dos aspectos relacionados con la parte que cumple la memorización en la enseñanza.

En primer lugar debemos tener claro que la repetición es un elemento esencial para la retención. Ya los expertos en neurobiología han dicho que un pensamiento que se repite crea una conexión entre las neuronas que participan del mismo.  Además de los expertos cada uno por su propia cuenta sin ser neurobiólogo ha comprobado que cuando un acto o un pensamiento se repiten varias veces se queda por más tiempo en la memoria.  Estos dos hechos demuestran entonces que la repetición es un elemento infaltable en el aprendizaje.  Si alguien enseña o imparte conocimiento debe asegurarse de que haya espacio para la repetición.

Podemos decir entonces que ésta es una de las grandes diferencias entre la predicación y la enseñanza.  En la primera el oyente se identifica con las expresiones del orador.  Lo que el predicador dice, el detalle con que lo dice, la actitud con que lo dice calza muy bien con la experiencia que el oyente está viviendo.  Esto crea una profunda simpatía y muchas ganas de continuar escuchando lo que dice el orador.  El oyente se entusiasma y cuando el predicador hace el llamado a tomar una acción, sin dudarlo responde.  Sin embargo, cabe señalar aquí que no hay el compromiso de la repetición por parte del predicador ni la memorización por parte del oyente.  En la predicación no hay repetición.  La memorización que genera la predicación entre los oyentes es producto de la gran similitud o afinidad que hay entre lo que el predicador dice y lo que el oyente cree o siente, pero no por la repetición.

El segundo aspecto importante ligado a la repetición es tener en cuenta que sólo es una parte y no el todo del aprendizaje.  En este sentido entonces hay niveles de aprendizaje, uno de ellos es el memorístico, basado esencialmente en la repetición. No puede haber lugar para un aprendizaje superior; la reflexión, la discusión, la argumentación, el descubrimiento, si no se cumple el nivel de memorización.  Comprender esto y practicar la enseñanza de acuerdo con este principio es importante porque debemos entender que hay una diferencia entre el aprendizaje memorístico y el aprendizaje reflexivo. Además entre ellos hay una relación prestablecida el memorístico viene antes del reflexivo.

Expliquemos lo anterior con un ejemplo; tenemos la necesidad de aprender a manejar.  Cualquiera diría que la mejor forma de aprender es conduciendo en la calle entre los automóviles; estaríamos totalmente de acuerdo.  Pero también debemos estar de acuerdo en que primero deben aprenderse procedimientos elementales como, encender el motor, localizar la palanca de cambios, localización y manejo de luces direccionales, ubicación de los pedales, distinguir cambios de ruido del motor, ubicar los diferentes espejos retrovisores, ubicar el punto ciego personal y como evitarlo, etc.  Luego viene entonces la lectura de la forma de conducir de otras personas, observación de las condiciones ambientales, respuestas de paro de emergencia o de evasión ante obstáculos, etc.  Creo que es bastante evidente que en la primera etapa el aprendizaje es totalmente memorístico.  Lo mismo ocurre con aprender a tocar el piano, aprender a pintar, aprender a cocinar, etc.  Es decir, el aprendizaje memorístico no es tan perverso como a veces lo bautizamos; tiene su lugar e importancia.

Evidentemente Dios nos hizo para ir dominando gradualmente conocimientos y habilidades hasta el punto de que las realicemos automáticamente sin ocupar la conciencia en ello.  Cuando hacemos automáticamente nuestras tareas vienen entonces nuevos retos que nos exigen otra vez aprender por repetición al principio.

Vale la pena preguntar si la biblia respalda este elemento del aprendizaje; la repetición.  Es interesante que la vida funcione en ciclos repetitivos.  Nuestro Padre hizo la semana de siete días, luego descubrimos que podíamos hablar de meses dependiendo de la aparición de lunas nuevas en el cielo.  Después de la entrada del pecado se incorporó morir al proceso de nacer, crecer y reproducirse.  No podemos saber si en el cielo los árboles y las plantas angiospermas florecían periódicamente pero al menos acá en la tierra llena de pecado hay un ciclos de floración.  Pero la Biblia es todavía más enfática cuando en deuteronomio textualmente dice “Y las repetirás a tus hijos…”  Nuestro querido Señor Jesús no tuvo problemas para adentrarse en los ciclos repetitivos de la especie humana; levantarse por la mañana, satisfacer necesidades fisiológicas, trabajar, relacionarse con los demás, reflexionar  por la tarde e ir a descansar, y al día siguiente lo mismo.  Parece entonces que Dios consideró la repetición como un elemento infaltable pero preliminar para lograr el aprendizaje.

Así que repite para que aprendas.

Dios te bendiga

 

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